
Poco después de la Gran Depresión, en una ciudad del sur de los Estados Unidos, una mujer blanca acusa de violación a un hombre negro. Aunque la inocencia del hombre resulta evidente según se demuestra en el tribunal, el resultado del juicio ya estaba claro antes de que se celebrara, nadie habría sido capaz de defender a ese hombre de color excepto Atticus Finch, uno de los ciudadanos más respetado de la ciudad. Su compasiva defensa le otorga un gran respeto y la admiración de sus dos hijos, huérfanos de madre, pero pierde muchas amistades.
La figura de Atticus Finch en la película es casi como la de un héroe, una persona honrada, pero algo marginal por defender una causa que va en contra de los ideales sociales de las personas de la época, donde predomina el racismo por encima de los valores humanos. El señor Finch es el abogado modélico, un ejemplo a seguir, pues a sabiendas de que el caso ya estaba perdido porque el jurado no iba a contestar como grandes niveladores, lo enfocó de tal forma que se pudiera ganar en la apelación.
En diversas ocasiones, se hace referencia a no matar a un ruiseñor, aparte de ser el nombre de la película, se utiliza la figura del ruiseñor para simbolizar la inocencia, ya que según se dice son animales que no molestan a nadie, solamente cantan para hacer feliz a las personas que escuchan la música.
La XIV enmienda a la Constitución de los Estados Unidos hace referencia que todos los hombres deben ser tratados por igual ante la ley y que en un caso de racismo, no puede ser que los doce miembros del jurado sean hombres blancos, puesto que el fallo no sería justo.
El último comentario quisiera hacer referencia a Boo Radley, un joven enfermo mental que ha vivido encerrado en su casa durante años y al que nadie ha visto desde que era pequeño. Todo lo que rodea a este personaje está cubierto por mucho misterio, algo que causa mucha curiosidad tanto a Scout como a su hermano Jem, pero su padre les va enseñando que no hay que juzgar a la gente por las apariencias. Finalmente, la película desvela la identidad de Boo con un gran desenlace que supone toda una lección.










































































