
Frank Capra es sin duda uno de los mejores directores de cine anteriores a la Segunda Guerra Mundial, considerado un poeta del idealismo. Nadie diría a estas alturas que Capra se dedicó al cine por casualidad, estadounidense pero de origen italiano, logró ganar un premio Óscar, a parte de sus múltiples nominaciones. Sus películas intentan mostrar un retorno de los valores éticos, morales y humanos.
A pesar de encontrarse en Gran Depresión, en una época de poco optimismo, el público necesitaba este tipo de mensajes, lo que le permitió gozar de enorme éxito y popularidad. La gente acudía al cine para recuperar un anhelo de esperanza con sus obras, no todo estaba perdido, aun existía un poquito de humanidad, aunque que todas las personas eran bondadosas por naturaleza, y que ésa era la fuerza que se tenía que potenciar hacer cambiar el mundo a mejor.
En el Caballero sin espada, el idealista Jefferson Smith (James Stewart) decide combatir la corrupción política desde su escaño de senador, pero implantar la honestidad en el gobierno es algo muy difícil de conseguir debido al montón de políticos corruptos que hay en la cúpula. En esta obra, el director vuelve a demostrar que aun existe gente que desea hacer las cosas bien, que no deben saltarse los principios básicos de la democracia.
En el secreto de vivir, nos cuenta la historia de un joven algo ingenuo, sencillo, anónimo y de valores intachables, que viaja pro primera vez a Nueva York para hacerse cargo de una herencia de 20 millones de dólares. Entonces, se enamora de una simpática periodista que escribe artículos suyos en un prestigioso periódico de gran tirada. Causa de esa fama en la prensa, se convierte en el blanco de hombres de negocios, escritores y parientes sin escrúpulos. Lo destacable es que el protagonista es capaz de ofrecer su propia fortuna en favor de los demás, aunque es sometido a un juicio que hace que ese objetivo sea inalcanzable.
La filmografía de Capra siempre estuvo enfocada a los mismos conceptos, algunos de ellos casi perdidos como la bondad, la humildad, la solidaridad, la búsqueda de la felicidad, pero sin olvidarse de la lucha por la justicia, solucionar la corrupción y vencer a los manipuladores. En definitiva siempre mostró voluntad para en sus películas primara el sacrificio personal en favor del bien de las personas más sencillas.



























































