
Quentin Tarantino es uno de esos genios que reinventa una y otra vez sin perder el sello personal; si Madonna se renueva en cada disco y marca una tendencia insospechada, Tarantino hace lo mismo con cada película que rueda.
Comenzó revolucionando el cine de gansters, en donde además de las tres películas que nos dejó como guionista y director (‘Reservoir dogs’, ‘Pulp Fiction’ y ‘Jackie Brown’), produjo y escribió para otros directores con notable éxito. Luego renovó el cine de artes marciales con ‘Kill Bill’, revisó el terror (en realidad el subgénero explotation) en ‘Death Proof’ y aportó una nueva visión al cine bélico en ‘Inglourious Basterds’. Ahora parece que le llega el turno al western, género que ya se ha asomado en varias obras de su filmografía.






