Jenny (Amanda Bynes) ha sentido adoración por Jason Masters (Chris Carmack), ídolo del rock, desde que tiene uso de razón. Para tener la oportunidad de verle, acepta un trabajo de verano en la isla tropical de San Lucas, el lugar de descanso favorito de Jason, acompañada de su mejor amigo, Ryan (Jonathan Bennet).

Cuando Jason llega al fin, Jenny se siente extasiada y, para estar más cerca, se cuela de polizón en un exclusivo crucero. Sin embargo, una intempestiva tormenta les arroja a los dos por la borda y les arrastra, en una frágil bote salvavidas, a la deriva hasta una “isla desierta”. Jenny asegura a Jason que puede dominar la situación así que, mientras él descansa, lesionado de una pierna, Jenny levanta un refugio. Naturalmente, está encantada de estar tan cerca de su ídolo… Pero al poco tiempo, se da cuenta de que la “isla desierta” en la que creían encontrarse no es más que una playa cercana al resort turístico. Debería contárselo a Jason pero… perdería la oportunidad, que sólo se presenta una vez en la vida, de llegar a conocer a ídolo. Así pues, en lugar de decirle la verdad, deja que Jason siga creyendo que se encuentran irremisiblemente perdidos.

Durante algunos días maravillosos, la estratagema de Jenny funciona: consigue comida y suficiente cosmética para seguir teniendo un aspecto estupendo. Y, lo que resulta más sorprendente, ¡Jason se está enamorando de ella! Parece que sus sueños están a punto de hacerse realidad…
Sólo Ryan conoce la verdad y, luchando contra sus propios sentimientos, intenta ayudar a Jenny. Pero cuando Alexis (Jamie Lynn Sigler), la enemiga de Jenny, se entera de lo ocurrido, finge ser también una náufraga. Pronto, ambas se verán compitiendo por el amor de Jason en una interminable escalada de peleas y malas jugadas.

Cuando la noticia de la desaparición de Jason empieza a ocupar titulares en la prensa, Jenny se da cuenta de que no puede continuar con la farsa. Tendrá que decir la verdad, incluso si ello significa perder a Jason… Sin embargo, Ryan está allí para ayudarla y, poco a poco, Jenny comienza a comprender que, aunque Ryan no sea una estrella del pop de fama mundial, es posible que, después de todo, sea el hombre ideal para ella.

























Las multinacionales del café dominan los centros comerciales y los supermercados, controlando una industria que mueve más de 80 billones de dólares anuales y convirtiendo este producto en la mercancía comercializada más valiosa de todo el mundo después del petróleo. Pero mientras que nosotros seguimos pagando más y más por un capuchino, el precio que se paga a los campesinos que cultivan el café sigue siendo muy bajo, hasta el punto de obligar a muchos a abandonar sus cosechas.
Sinopsis: Entre el trabajo en una fábrica de chocolate por el día y el sexo en cadena por la noche, la vida de Loïc funciona con la precisión de un reloj suizo. Pero un día, hará algo excepcional, algo nuevo. El chico todavía no lo sabe pero ya ha empezado a ahorrar en comida quitándose el apetito a golpe de pastilla. Por otro lado está Marie, su amiga de la infancia. Loïc va a dormir a su casa después de haber deambulado primero por Internet y luego por las calles de la ciudad. Puede que esté enamorado de ella un poco. Todo esto cambiará, porque Loïc va a conocer gente: primero, al tío raro del Mac Donalds, pero sobre todo a Rui, la estrella del equipo regional de fútbol. El chico cambiará porque Marie le obligará a superarse. A fin de cuentas Loïc no es un “chico estúpido”.
El genial Woody Allen nos deleita de nuevo con otra de sus tantas trabajadas maravillas cinematrográficas, en este caso con un drama. Para disfrutarla el primero, deberás asistir al estreno del próximo viernes 26 de octubre.
